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CUANDO LA OBLIGACIÓN SE CONVIERTE EN PASIÓN.

 

“¿Y tú por qué corres?”…Pablo me preguntó hace unos meses… “¿pero cuál es tu meta?”…Yo no supe qué responder, y pensé, corro porque me lo han recomendado y porque mi salud lo requiere…y punto, ¿qué más necesito?
Tal sólo tres meses después la respuesta sería muy diferente…Porque quiero, porque lo necesito. Pero, ¿y por qué lo necesitas?, ¿qué necesidad tienes de salir a correr una noche de invierno con un frío que pela, después de una jornada de 10 horas y un sueño de caerse? Pues eso digo yo, qué necesidad…mucha. Necesito desconectar, necesito activarme y reactivarme, necesito pequeños hitos que ir cumpliendo cada día, necesito aguantar “x” minutos, necesito llegar hasta aquel árbol, necesito sentirme cada vez más cómoda, necesito reducir ese sufrimiento a cada zancada, necesito saber que he sido capaz de hacerlo y terminarlo…
No concebía el deporte sin gimnasio, ahora no concibo el deporte sin correr y no concibo el correr sin salir a la calle. Es cuestión de actitud, desde luego. Ahora no lo llamo ir al gimnasio, y tampoco lo llamo ir a correr, ahora lo llamo entrenamiento, o “entreno”, como les gusta a ellos…Ahora compaginar mi vida profesional con la personal no es llegar a casa y tumbarme en el sofá, ahora es salir, pelearlo, dar todo lo que pueda, sustituir cansancio mental por cansancio físico.
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En ocasiones, es la propia obligación y el compromiso quienes generan esa tendencia y esa atracción, que te lleva a la pasión y al disfrute. No siempre haces todo lo que quieres o deseas, pero sí puedes hacer que aquello que haces porque consideras que debes, se convierta en algo positivo, una experiencia de la que sacar partido, algo interesante que interiorices como parte de tu vida y que, por tanto, vivas a cada segundo. Y para cumplir un reto, ¿qué mejor que disfrutar el camino? La obligación te lleva a la constancia y a la continuidad, pero no a la superación, ni a la evolución, ni a la mejora. Para progresar necesitas ver más allá de una obligación o una tarea, necesitas visualizar una meta o factor activador.

 Al final te das cuenta de que todo llega, las recompensas requieren un esfuerzo y una constancia que debe alimentarse a través de la motivación y el optimismo. Vivimos realidades diferentes, a ritmos desiguales, con objetivos diversos, pero a todos nos mueve algo similar…las razones son dispares pero el resultado siempre es el mismo, superación.
Mi experiencia en este mundillo de “runners” aun es muy limitada, mis retos son pequeñitos y para la mayoría fácilmente alcanzables, mis objetivos son reducidos y cercanos, mis zancadas son cortas, mis piernas pesadas, mis pulsaciones demasiado altas, mis recorridos demasiado cortos, mi evolución se ralentiza más de lo que desearía, pero mis ganas se multiplican exponencialmente y la motivación es el punto de referencia para todo lo demás. Yo corro porque quiero.

Beatriz Valero 
Profesional de Recursos Humanos.

 

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